"El uso prolongado de pantallas afecta al desarrollo de las infancias"

"El uso prolongado de pantallas afecta al desarrollo de las infancias"

Ana Fisher, pringlense, vive actualmente en Uruguay. Desde allí acompaña a los padres en el manejo de las nuevas tecnologías y la crianza. Actualmente difunde su libro "26 Ideas de Juegos Antipantallas".

Nació en Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires y desde chica abrazó la tecnología. "Era el futuro, siempre sentí curiosidad por eso. Soy amante de la tecnología", cuenta Ana Fisher, argentina radicada en Montevideo, Uruguay desde hace años. Decidió estudiar comunicación social porque pensaba que era una carrera tecnológica pero igualmente se recibió. "Cuento mis inicios porque cuando fui mamá todo cambió y mi transformación, para algunos puede ser chocante", dice y explica que inclusive, en 2015 se especializó en e-learning.

Actualmente difunde con su libro "26 Ideas de Juegos Antipantallas" asesoramiento a los padres que notan a sus hijos que se exponen a las pantallas - TV, Tablet o celular - más llorones que de costumbre, irritables o con falta de sueño. Desde su sitio oficial, crianzacibersegura.com, recopila y analiza las experiencias de quienes se animan a un "détox de pantallas".

- ¿Cómo surge la idea de abordar esta temática y convertirte en difusora de una crianza sin pantallas?
- Cuando comencé a maternar, en ese tsunami de emociones, me pasé mucho tiempo con el celular encima, viendo series, leyendo. Hasta que mi hija comenzó a crecer y cuando me di cuenta parecía contorsionista porque quería ver la pantalla. Ahí comencé a pensarlo. Otro día, una amiga que tenía dos hijos me comentó que iba a cortar la llamada porque le daba el celular a su hijo de cinco años mientras hacía dormir a la bebé.

Ahí le dije: 'tengo que hablarte de ciberseguridad', porque un nene de cinco años con un celular cerca de una hora era un poco peligroso. Ahí comenzó la cuenta de @crianzacibersegura, en 2018, y al toque empezó a tener mucha repercusión.
Hablaba sobre cómo hacer una contraseña segura, alfabetización digital hasta que comencé a recibir varios mensajes de padres que me contaban que sus hijos eran "adictos a las pantallas" ¡pero tenían tres años! '¿Qué pasa?', me pregunté.

- ¿Y cómo siguió ese camino?
- Buscando información y estudios, vi que todo estaba en inglés. En Latinoamérica no hay muchos estudios al respecto. Y ahí conocí a Victoria Dunckley, @drdunckley, psiquiatra. Ella habla del Síndrome de Pantalla Electrónica y explica que las pantallas son tan estimulantes que hace que el sistema nervioso se desplace a un modo de lucha - huida y provoca una desorganización y desregulación de los distintos sistemas biológicos. Acá es importante destacar que no hace falta hablar de una adicción porque estamos hablando de un consumo problemático que genera consecuencias: El uso prolongado de pantallas afecta al desarrollo de las infancias.

- ¿Cuáles son los síntomas del Síndrome de Pantalla Electrónica?
- El consumo problemático se puede dar con un uso de la tecnología de unos pocos minutos diarios. Los síntomas son: llora mucho, está irritable, hace escaso contacto visual, no responde al nombre cuando lo llamás, pierde interés por el juego, se lo ve excitado y cansado, nada los motiva, les cuesta irse a dormir o conciliar el sueño, tienen terrores nocturnos. Hay algo muy claro que es cuando solo piden mirar dibujos o jugar con pantallas como si fuese lo único que los entretiene. Todo eso, demuestra que el cerebro de los chicos esta sobre estimulado.

- ¿Hay que establecer un tiempo mínimo para que los chicos usen las pantallas?
- Es difícil establecerlo porque hay que tener en cuenta en relación a qué se toma ese tiempo mínimo. Hay que preguntarse: ¿cuánto tiempo de movimiento tuvo, hubo sueño de calidad, tiempo de lectura, de juego? La Organización Mundial de la Salud postula el tiempo sedentario de pantalla en relación a cuanto durmió y cuánto movimiento hubo. Si hubo tres horas de movimiento diario, una debe ser moderada a vigorosa. Aunque vea una hora de TV, las 23 horas restantes se continúa desincronizando el sistema biológico de los chicos. Hay residualidad del consumo de pantalla. En los datos que fui recolectando me di con que los niños de dos años, por ejemplo, pasan aproximadamente tres horas viendo pantallas. Estamos ante tiempos muy prolongados.

- ¿Qué sucede a medida que crecen los chicos?
- A los seis años, los chicos regularizan el sueño y ganan vigilia, es decir, están al menos dos horas más despiertos y ese tiempo se lo regalamos a las pantallas. Michel Desmurget en su libro La fábrica de cretinos digitales, denuncia que de 0 a 1 año hay un tiempo que se está usando las pantallas de 50 minutos. De un año a dos, una hora y media y a partir de los dos años se va a tres horas diarias de uso de distintas pantallas. Yo lo comprobé y lo compruebo en los mensajes que me mandan. Hablamos de una tendencia mundial. Entre los seis y los 12 años, las estadísticas dicen que los chicos ven cinco horas de pantalla. Y los adolescentes ya superan las siete horas y media de pantallas y hay datos que indican que de esas siete horas y media solo 17 minutos son dedicados a tareas académicas o productivas. Esto nos debería alarmar. Por ejemplo, la OMS y la Academia Americana de Pediatría indican que a partir de los dos años se puede mirar hasta una hora por día como máximo, pero hasta esa hora puede llevarte a un uso problemático. Estamos quitando un tiempo precioso a actividades que son esenciales en el desarrollo, para la conformación y estructura del cerebro: correr, jugar, moverse, imaginar, tareas de arte.

- ¿Cuál sería la solución para controlar el uso de pantallas en las infancias?
- Mi propuesta es contar lo que sucede en la parte física y sacarnos los miedos. No quiero generar un efecto contrario. Los chicos no son nativos digitales ese concepto nos hace creer que su cerebro tiene una capacidad especial por haber nacido en esta época, el cerebro es el mismo desde hace 200.000 años. Yo propongo un détox de pantallas como solución y, por los mensajes que recibo, muchos tuvieron buenas experiencias.
Propongo un ayuno digital de cuatro a seis semanas en donde los chicos no utilicen ni TV, ni Tablet, ni celular. Al principio es muy difícil, sobre todo si los chicos están acostumbrados a tenerlos. La familia debe sostenerlo los primeros días o semanas. Después baja la ansiedad por las pantallas. Michel Desmurget dice algo que no muchos se animan a decir: primero los chicos deben aprender a leer, escribir y usar las matemáticas fluidamente sin pantallas y recién ahí, pueden utilizarlas bajo control.

Fuente: La Gaceta