Una sociedad en busca de líderes

Una sociedad en busca de líderes

De nuestros lectores.

Ignacio Zuleta, en su nota opinión del último domingo, explica que la pérdida de liderazgo de Cristina Fernández dificulta el armado electoral, ya que en estos nuevos tiempos políticos aparecen dirigentes que no están dispuestos a someterse a sus decisiones. Lo explica de esta manera: “Estos desaires han hecho perder la confianza necesaria en una coalición, que tiene una explicación sencilla: la falta de un líder en la fuerza. Los líderes sí pueden dar timonazos, porque tienen la autoridad para que la militancia los siga en sus evoluciones. El que no es líder es jefe, y sólo arrastra a los de su grey”. Algo similar sucede en Juntos por el Cambio, donde no sólo no se encuentra un líder de la coalición sino que tampoco los dos principales partidos que conforman el Frente tienen líderes definidos.

El Jefe, manda. El Líder, motiva. La corroboración de que Zuleta es preciso en su definición la encontramos en una sociedad desmotivada y una dirigencia desorganizada y preocupada por su propio reino. La “confianza necesaria en una coalición” es la impulsora para que las partes sumen esfuerzos en pos de un objetivo común que tenga como meta la mejora de la calidad de vida de la sociedad. En las coaliciones carentes de un líder con capacidad de amalgamar a todos los espacios, cada grupo político mantiene sus propios objetivos partidarios que, generalmente, son contradictorios unos con otros: mantener el poder o acceder al poder, según corresponda.

Tanto el rebautizado frente Unión por la Patria como así también Juntos por el Cambio, van en busca de “enamorar” a un electorado descreído del sistema político. Estos dos espacios son quienes gobernaron la Argentina los últimos años, es por eso que instalar un sueño colectivo, y que la sociedad lo adopte como propio, es una epopeya cada vez más lejana para los dueños del fracaso. Apartados Cristina y Macri –no por proscripción o generosidad como pregonan, sino por una falta evidente de acompañamiento del electorado- quienes fueron mandos medios no logran posicionarse como líderes de la coalición. Para la oposición, habrá que esperar que pasen las primarias para conocer si el ganador se convierte en Jefe o Líder, siendo esta definición una variable relevante para imponerse luego en las elecciones generales.

La política partidaria local no se encuentra alejada de la realidad nacional, ya que también sufre la carencia de líderes que fortalezcan los dos frentes mayoritarios. Los Jefes, en el mejor de los casos, sólo lideran sus agrupaciones. Tenemos una sociedad que pide unión dentro de los espacios electorales, y esto sucederá sólo si mediante algún tipo de alquimia política los Jefes se convierten en Líderes. El tiempo lo dirá.

Bernardo de Uriarte