Nuestros jubilados…. La triste realidad por la que están padeciendo

Nuestros jubilados…. La triste realidad por la que están padeciendo

No es novedad que transitamos una de las peores crisis de la historia de nuestro país.

En las últimas horas se conoció que el ingreso mínimo para superar la indigencia quedó en casi $33.000. Mientras que una familia tipo necesitó reunir ingresos por $76.146 para no caer en la pobreza al cierre de 2021.
Ahora bien. Esto nos lleva a reflexionar que los jubilados son uno de los sectores sociales que peor la pasan. Se han convertido en presa fácil de los que pretenden los recortes en sus derechos.
Y con dolor, nos lleva a decir, que con estos números notamos claramente que la pobreza se está devorando al más vulnerable, a quienes trabajaron toda su vida y aportaron para tener un futuro sin sobresaltos.
Hoy los jubilados ganan un mínimo de 29.000, lo que significa que son indigentes, en virtud que se necesitan superar los 33 mil pesos para no caer en esa nefasta realidad.
Y si comparamos con las jubilaciones que otorga Italia a residentes en Argentina, (en Coronel Pringles son varios), en promedio cobra casi 900 dólares y ninguno de los beneficios es inferior a los 400 dólares.

Y lo vemos diariamente. En las grandes ciudades, como Buenos Aires por ejemplo, salir a la calle y ver a las personas, los NN de la sociedad, de más de 60 años durmiendo en la intemperie, excluidos de toda protección estatal, es subir al colectivo o viajar en el subte para encontrarse con jubilados pidiendo limosna porque no logran vivir con la mísera jubilación o el beneficio que perciben.

Es escucharlos que si bien, algunos cuentan con vivienda propia, no les alcanza con lo que ganan para pagar los servicios o comprar la comida diaria, o medicamentos… pero de eso no se habla, no visibiliza, desde hace décadas. Pareciera ser un tema tabú.

En campaña se promete lo que se sabe que es imposible cumplir. El 80% de la tercera edad, es, por terrible que suenen las estadísticas, pobre e indigente. Y esto viene de décadas y cada vez más se va profundizando. Aunque los Gobiernos - y hablamos de todos, sin distinción de color- se niegan a visibilizar y proteger sí son pobres e indigentes sumergidos en la caridad de los comedores, de los centros de jubilados o las sedes sociales, que aumentaron el asistencialismo, el plato de comida diaria, a más de 60%, según los datos que se desprenden de las encuestadoras más relevantes.

¿Son nuestros jubilados, nuestros Adultos Mayores, que han trabajado para tener una vida digna, que hoy no tienen, los primeros indefensos de un sistema que los ha ido empobreciendo?
Una respuesta triste de responder ante un panorama de excluidos sociales que cada vez son más y están más indefensos.
A pesar del último aumento, la situación de los jubilados y pensionados sigue siendo realmente crítica.

María Angélica Cejas/elorden