Apostaron a un sueño en un lugar despoblado: "Nos decían que estábamos locos"

Apostaron a un sueño en un lugar despoblado: "Nos decían que estábamos locos"

Cristian Kurtz y Carina Lagleyze fundaron un museo en el Paraje La Paloma, a 9 km de Pringles, donde había una escuela rural abandonada. Hoy viven allí y reciben turistas. Hay una sala dedicada a los veteranos de Malvinas.

   “Todo empezó con un museo en el medio del campo. Nos decían que estábamos locos ¿Un museo en el medio del campo? ¿Para qué? ¿Con qué fin?”.

   La frase pertenece a Cristian Kurtz, uno de los fundadores de este particular espacio fundado en el Paraje La Paloma, a 9 km de Coronel Pringles y a 120 km de Bahía Blanca, que hoy recibe turistas de la zona y de todo el país.

   El sitio se fue haciendo cada vez más popular principalmente porque entre los objetos más preciados en exhibición se encuentran aquellos donados por los propios veteranos de Malvinas de todo el país.

   Inicialmente estos materiales ocupaban una sala pequeña pero las donaciones crecieron tanto que tuvieron que trasladar la muestra a una sala más grande.


El museo recrea una antigua pulpería y exhibe objetos de la vida cotidiana de otros tiempos.

   El museo se emplazó en el edificio en el que funcionaba una escuela rural que cerró sus puertas en 2008 por falta de matrícula proyectiva.

   “Nosotros siempre decíamos que hacíamos todo esto para defender nuestra historia, nuestra cultura y para que no se pierda el lugar, que no se destruya y para aportar un proyecto turístico”, comentó.

   Cristian y su familia, junto a otros dos matrimonios son los únicos que viven hoy en el Paraje La Paloma y reciben cada vez más gente.
   
“Es el fruto de lo que uno siembra. Cada 20 días una empresa de turismo de Bahía Blanca trae gente que viene a pasar el día y a conocer nuestro lugar. En vacaciones de invierno y verano se trabaja mucho”, comentó.


El sueño que hicieron realidad cuando parecía tan lejano.

   Además de la sala dedicada a la Guerra de Malvinas en el lugar se exhiben otros objetos históricos y hasta se pude visitar la recreación de una pulpería. También hay un patio de herramientas antiguas, una huerta y granja didáctica.

   “El sector divide el camino provincial: de un lado están las chacras y del otro los campos. No hay familias, solo nosotros con mi señora y las dos nenas y dos matrimonios que están cerca”, contó.

   El Paraje La Paloma (a 500 metros de la Ruta 85) tiene mucha historia. Aún está de pie el rancho que funcionó como la segunda alcaldía de Pringles y se puede ver el camino de carretas que unía Azul con Patagones. Además, también se puede observar el antiguo edificio del Almacén de Ramos Generales.


Ojo de buey del Crucero General Belgrano, expuesto en el museo.

   “Los chicos que visitan la granja pueden juntar los huevos, sacarse fotos con los chanchos y otros animales y pasar un día de campo con la naturaleza”, dijo.

   Allí producen huevos, dulce de leche, chacinados y quesos artesanales, entre otros productos que se venden en Pringles y a los turistas y permite a la familia solventarse y mantener vivo el proyecto ya que el museo es de entrada libre y gratuita.

   Más allá de que el lugar puede visitarse en cualquier momento del año (de 8 de la mañana a 8 de la noche) hay cuatro fechas en las que se organizan almuerzos: el 2 de abril (por el aniversario de Malvinas), el 25 de mayo, con un locro patrio: el 9 de julio, con la Fiesta de la Carneada y el concurso del Chorizo Seco y el 10 de noviembre, Día de la Tradición, cuando se hace el popular asado con cuero.

  

Lo recaudado permite mantener y cuidar el lugar de dos hectáreas de extensión.

   “En 2011 encontramos a la escuelita rota y prendida fuego por manos anónimas que la estaban destruyendo. Ahí empezó nuestro proyecto, nuestra locura. Dijimos ¿por qué no hacer algo”, recordó Kurtz.

   “Llegamos para repoblar, reabrir un lugar cerrado, darle vida”, mencionó.

   Luego de muchas gestiones, junto a su esposa, lograron recibir en comodato el ex edificio escolar por parte del Ministerio de Educación de la Nación. Para ello debieron fundar una Asociación Civil.

   La familia se mudó de a poco: primero se instaló su suegra, después él y luego su mujer con las hijas. Hoy trabajan full time con el turismo rural.
   “Se puede. Hay que poner garra, ganas y trabajo”, añadió el emprendedor.

  

“Estamos muy cerca de la ciudad, tenemos luz eléctrica y conexión a internet pero es otra forma de vida y de criar a nuestros hijos, en la naturaleza, enseñándoles a trabajar la tierra”, señaló.

   Por otra parte, hay cada vez más gente que decide dejar atrás la vida ruidosa y estresante del conurbano para repoblar y dar vida a estos pequeños pueblos o parajes abandonados del vasto territorio bonaerense.

   “¡Hay tantas escuelas en la provincia de Buenos Aires abandonadas y se pueden hacer tantos proyectos!”, reflexionó.

   El matrimonio suele elaborar -si se le avisa con anticipación- un menú típico con comidas como pato a la parrilla, ganso al disco o cordero tradicional. También ofrecen lechón, empanadas tradicionales, escabeches y quesos saborizados.

   Los fines de semana se acercan familias de Pringles a vivir una tarde diferente, interactuar y tomar unos mates.

   El espacio cuenta con el apoyo de comerciantes y de instituciones y del área de Turismo del municipio de Pringles.

   “En Provincia estamos mostrando lo que estamos haciendo. Estamos muy contentos porque esto era algo del Estado que estaba abandonado y lo pudimos mantener y mostrar cómo se encuentra”, dijo.

   Desde que se animaron a ir tras este sueño, que a tantas personas les parecía una locura, les cambió la vida.

   “Estamos siempre apostando a la educación, al turismo, a lo histórico, a lo tradicional. Desde nuestro punto de vista es un granito de arena para que nuestra querida patria siga funcionando”, expresó.

   Planean construir un rancho de adobe para la pulpería y un estacionamiento.
   
El Museo fue declarado Embajada de la Paz

   En octubre pasado el museo fue nombrado como "Embajada de la Paz" por la Fundación Mil Milenios. Con motivo de esta distinción miembros de la Asociación Civil Recuperación Histórica Cultural de La Paloma fueron recibidos por el intendente de Pringles, Lisandro Matzkin.

   “Hay que seguir trabajando por la paz, esa es nuestra misión. Nos enviaron una bandera que llevaremos a los actos oficiales”, señaló Kurtz.

   La Asociación está integrada por ex alumnos y ex docentes de la escuela, jugadores de fútbol y vecinos. Desde otros parajes los ayudan a llevar todo adelante.


Con material literario y didáctico específico se enseña a los niños y niñas nuestra historia reciente de Malvinas.

   El padrino a la postulación del museo como Embajada de la Paz es el veterano de Malvinas Gustavo Guassardi.

   Mil Milenios de Paz comenzó en 1995 como un movimiento internacional, pacifista, asociativo y solidario de la sociedad civil y desde mediados de 2021, funciona como una fundación. Su misión esencial es promover, concientizar y educar para la paz.

   El Museo cuenta con el apoyo de veteranos de Malvinas de Pringles, Punta Alta, Misiones, Formosa y distintos puntos del país.

   “Es un orgullo sentir este apoyo y llevar esto adelante. Se puede comprar una medalla o un uniforme por internet pero estos objetos son únicos: todos los días recibimos materiales donados por veteranos para que los exhibamos”, destacó.

   El museo recibirá una donación muy especial por parte del Maestro Orfebre Juan Carlos Pallarols: una rosa de la paz hecha con vainas derretidas que fueron utilizadas durante el conflicto bélico entre Argentina e Inglaterra.(lanueva).