Bienvenida Jubilación

Bienvenida Jubilación

Hoy es el último día de trabajo de la Dra. Graciela Pipo en el Hospital Municipal y ya comienza una nueva etapa: la de su jubilación en el ámbito público.

Egresada de la Universidad de La Plata, la Dra. Pipo fue la primera mujer pediatra en Pringles y la segunda profesional en su especialidad: “por razones de índole familiar vinimos a Pringles, porque faltaban pediatras. Solo estaba el Dr. Carlos María Lozano, había otros médicos que atendían a chicos pero no eran pediatras” cuenta sobre sus inicios. 

Tres años ad honorem, diversas situaciones familiares y un comienzo difícil son parte de su camino en nuestra ciudad: “Era una época en que se hacían domicilios, en privado, no había guardias en el Hospital. Cuando había una complicación o un parto complicado, me llamaban. Después las cosas se fueron ordenando. Vinieron el Dr. Tobar y González de Prado. Ya éramos cuatro, entonces se empezó a organizar de otra manera”.

Vocación y voluntad fueron de la mano y la misma Graciela lo explica: “Siempre trabajando, tratando de perfeccionarme, estudiando para estar adaptada a todas las novedades y avances de nuestra especialidad. Aunque yo me jubile, voy a seguir en lo privado”.

“Hoy estoy atendiendo a los hijos de padres que los atendí cuando ellos eran niños y, por ahí, alguna mamá que era joven cuando comencé, hoy puede que esté atendiendo al nieto” nos cuenta sobre su trabajo a través de varias generaciones y familias.

A la hora de hacer un balance, Graciela reflexiona: “Es una profesión difícil porque si hay una cosa que no se pudo solucionar desde el punto de vista médico, casi siempre uno termina siendo el culpable. Porque la gente tiene que depositar en alguien la culpa. Esas son insatisfacciones o cosas dolorosas”. También se suma la falta de tiempo a nivel familiar. “Las satisfacciones son las que te puede dar la gente. Cuando estás con una latita de tomate en el supermercado y te dicen ‘hola doctora, ¿cómo está?’ y eso se da a lo largo de tantos años de trabajo. Creo que la satisfacción es el reconocimiento de la gente y de mis pares”.

Luego de tanto trabajo, Graciela ya tiene planes para su nueva etapa: “Me jubilo del Hospital, no me jubilo del (ámbito) privado. Ya estaba yendo a la pileta, quizás haré otro tipo de gimnasia, pinto, estoy estudiando vasco. Quedarme quieta no me voy a quedar. Siempre he sido muy activa.”

En nombre de sus compañeros de trabajo y del Municipio en general: #gracias por tanta dedicación y a disfrutar‼