Municipales pobres y sin futuro: la negación del derecho a la recategorización

Municipales pobres y sin futuro: la negación del derecho a la recategorización

El trabajo dignifica solemos escuchar como fundamento para, casi, todo. Y bueno, si me permiten, podemos empezar a debatir desde acá no más: el trabajo no dignifica, el trabajo es un derecho. Partamos desde esa base.

El decir que el trabajo dignifica les ha servido a muchos para excusar a quienes mantienen trabajadores sin registrar, en la explotación y negándoles todo lo que por ley les corresponde.
Si vamos a hablar de lo que dignifica, por más que sabemos que la dignidad de una persona no tiene que ver con esto, hablemos de permitir a las personas ejercer sus derechos.

Para los trabajadores municipales, la recategorización es eso: un derecho que permite el ascenso y les brinda la posibilidad de mejorar su futuro y el acceso a una jubilación mejor. Sin embargo, en Coronel Pringles, eso no sucede.

Los empleados de la comuna están a la vera del sistema, marginados de toda posibilidad de construir una mejor calidad de vida y alentados al desgano ya que, casi como por orden natural, saben que jamás accederán a una categoría mayor en su lugar de trabajo. No importa cuando trabajen, no importa cuánto se esfuercen, ahí quedarán, condenados a ser jubilados pobres.

¿Los motivos? El incumplimiento de la Ley y de los convenios colectivos de trabajo. El derecho a ser calificados y, posteriormente, recategorizados, es uno de los tantos derechos cercenados para los trabajadores del municipio pringlense, a quienes tampoco se les facilitan herramientas para capacitarse, ni se los alienta a la eficiencia, sino que, la mayoría de las veces, son excluidos del beneficio de la recategorización, incluso, siendo parte de la planta permanente. La mayoría de ellos llega a la jubilación con la categoría más baja.

¡Qué difícil es ser empleado municipal en Pringles cuando, año a año, se debe discutir continuamente por mejores condiciones salariales (siempre por debajo del índice de la pobreza) y aun así saber que seguirán sin poder acceder a la recategorización y a la indumentaria de seguridad reglamentaria para protegerse en sus puestos de trabajo!

Sueldos malos y permanencia en categorías bajas que se suman a las precarias condiciones de trabajo y al maltrato y la desestimación social… porque es más fácil condenar al trabajador, que habilitar y motivar el ascenso para mejorar sus potencialidades…

¡Basta de trabajadores y jubilados municipales pobres! ¡Solo se necesita cumplir la ley para mejorar la calidad de vida y el futuro de muchos y muchas pringlenses!

Iñaki Letona